sábado, 11 de enero de 2014

Prólogo








Hace ya casi 20 años, a mediados de 1.995, inicié como distracción un repaso de la biología, que había sido mi materia predilecta en el colegio.  En 1.969, habiéndome graduado de bachiller, entré a la universidad a estudiar esa carrera, pero fueron apenas tres semestres.  Me retiré solicitando un "incompleto total", recurso que permitía reanudar los estudios en cualquier momento.  Nunca regresé.

El repaso fue un inventario de los grandes grupos, tanto de animales como de plantas, yendo de un grupo a otro, hasta que parecieron haberse agotado las sorpresas, algo que nunca había tenido la paciencia para hacer.  En el curso de año y medio llené en una biblioteca pública, con pasajes  de muchos libros, nueve cuadernitos de los de 21 por 15 cm. que usan los colegiales de menor edad.  Fui numerando las páginas, que llegaron a ser más de 1.500.  Fue mucho menor el tiempo dedicado a la botánica pero de esto también se encontró varias excepciones y puede que se justifique presentar una lista de excepciones botánicas, si no como un blogo aparte entonces sí como un anexo a éste.

En algún momento noté que con mucha frecuencia topaba con excepciones, muchas de ellas exclusividades (casos únicos).  Se acumularon varios cientos. Esto se convirtió en un tema recurrente como ningún otro.  Daba para reunirlos y publicar un libro, pero había dudas acerca de su importancia, así que siguió pasando el tiempo sin que dejara de ser un mero pasatiempo.

Llegó la era de la Internet ("la", por ser una red, la International [Computer] Network), lo que permitió seguir coleccionando casos extraños sin tener que volver a las bibliotecas.  También aparecían ocasionalmente en los documentales de televisión o en alguna revista o un libro propio.  Ciertos sitios en la Red, como por ejemplo AllExperts.com, con científicos que contestan preguntas gratuitamente, ayudaron a aclarar algunos asuntos. 

El biólogo Daryl Maddox de AllExperts me animó con estas palabras: Your interest is exceptional and may well be worth a publication as you complete the listings.  I am impressed with your in-depth analysis and suggest you continue to pursue this with the express goal of such a publication.  Good luck to you.  ("Tu interés es excepcional y justifica publicar cuando termines las listas.  Me ha impresionado tu análisis minucioso y sugiero que continúes con esto con el propósito de publicar.  Te deseo buena suerte.")

Fue hace ya tres lustros, en 1.999.  La decisión de pasar todo a la Red se debe a que al llegarse a cierta edad se pregunta uno cuanto más queda de vida.  Da lástima que se pierda todo el trabajo, aunque haya sido más que todo para entretenerse.  Además no se ve que haya hecho nadie esa labor de manera sistemática.  Lo más parecido son los libros ilustrados para niños con títulos como Curiosidades del Mundo Animal. 

En mi etapa de colegial, en los años 50 y 60, enseñaban que eran tres los reinos naturales: mineral, vegetal y animal.  Los seres vivos eran o plantas o animales.  Algunos, como la Euglena, parecían ser ambas cosas a la vez.  Poco después esto cambió.  Ahora son cinco, no ya apenas dos, los reinos de los seres vivos: animales, plantas, hongos, Monera y Protoctista (que no es el mismo reino Protista propuesto por Haeckel en el siglo XIX).  Se vio que no era adecuado seguir pensando que los hongos, que no son productores primarios sino degradadores de alimento ajeno, fueran plantas.  Además el microscopio electrónico permitió descubrir que la división primordial es entre las células procariotas, que carecen de núcleo, y las células eucariotas, que sí lo tienen.  El reino Monera es el de las células procariotas: las bacterias, todas las cuales son unicelulares.  El reino Protoctista es todo eucariota y tiene miembros unicelulares y multicelulares, pero todos son acuáticos.  Las células eucariotas son más grandes (hasta mil veces más) y complejas que las procariotas. 

Para hacer las cosas más sencillas elaboré mis listas según el modelo de los dos reinos.  En mi época todo, y no sólo eso, era más sencillo.

Tampoco fue muy ortodoxa la decisión de considerar al ser humano como apenas otra más entre las especies animales.    La justifica su arrogancia, que es lo que lo lleva a tratar con crueldad a quienes son sus hermanitos menores, que son realmente más viejos, literalmente, y más sabios, por tener acceso privilegiado a información que está fuera del alcance del animal que se describe a sí mismo como "sabio".  Aparece entonces en las listas de casos, pero muy ocasionalmente, y aun así es desproporcionada esa cantidad ínfima, por ser la suya meramente una de muchos millones de especies.  (Algunos dicen que pueden ser unos 30 millones, otros que hasta 100 millones, pero han sido clasificados menos de dos millones.)

Unos pocos casos permanecen inciertos.  Afortunadamente estos también son una minoría insignificante.  Se los señala con un signo de interrogación entre paréntesis.  Sólo los especialistas en alguna de las muchas ramas de la zoología los podrán aclarar.

Se solicita a los lectores que indiquen cualquier caso adicional que conozcan.  La intención es seguir acumulándolos indefinidamente.

Primero se presentará las listas de casos, por categorías, luego se explicará caso por caso, con los pasajes respectivos, tomados de aproximadamente un centenar de fuentes.  Al clasificar los casos se descubrió que la mayoría pertenecía a cuatro categorías (las primeras cuatro de la lista que aparece a continuación).  Era conveniente que algunos aparecieran en más de una categoría, o en más de una sección de una misma categoría.  La siguiente es la serie de ellas, en orden descendente según el número de casos:



I. Etología (conducta)
II. Morfología (= anatomía)
III. Fisiología
IV. Ecología
V. Zoogeografía
VI. Demás
          A. Ontogenia          
          B. Taxonomía
          C. Economía
          D. Evolución
          E. Paleontología
          F. Etc.

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